Ir al contenido principal

Fermat y los Derechos Humanos


Pierre de Fermat era un jurista y magistrado francés que en sus pocas horas de tiempo libre se dedicaba a jugar a las matemáticas.  Se divertía retando a los mejores matemáticos de su tiempo para que demostraran los problemas matemáticos que él afirmaba ya haber demostrado.  Como juez, tuvo que resolver otro tipo de problemas difíciles, tanto así como condenar a morir en la hoguera a un sacerdote por abusar de sus funciones. Todo esto ocurrió en el siglo XIV, 150 años antes de la Revolución Francesa.

Las aportaciones de Fermat a las ciencias fueron múltiples, especialmente en teoría de números, teoría de la probabilidad, cálculo diferencial, geometría y hasta en la óptica.   

El matemático y escritor de ciencia ficción Eric Temple Bell, apodó a Fermat como el príncipe de los aficionados, seguramente porque Fermat destacó más como aficionado a las matemáticas que como profesional de las leyes. Fermat nunca escribió ni publicó un artículo o libro formal conteniendo sus descubrimientos científicos. Pareciera que Fermat estudiaba y conversaba de matemáticas para su deleite personal, y que en realidad no le interesaba divulgar sus hallazgos, pues simplemente era su pasatiempo. Sus aportaciones a las ciencias se conocen gracias a que su hijo recopiló todos los apuntes, y los publicó.

Entre dichos apuntes apareció una carta que Fermat le envió a Cureau de la Chambre para comentarle sus estudios sobre óptica, los cuales fueron posteriormente objetados con justa razón por Claude Cherselier. Esta sana discusión científica, llevó a mejorar los conocimientos de la óptica de su tiempo, y de allí surgió lo que hoy es llamado el Principio de Fermat.

En el contexto del siglo XIV cuando aún no había ocurrido la Revolución Francesa ni existía la Declaración de los Derechos Humanos, Fermat ya estaba utilizando el derecho humano de la Libertad de Pensamiento, el cual es el derecho de las personas a no ser perseguido, sancionado, o molestado por sus pensamientos, opiniones o creencias; suerte que no tuvieron otros científicos como Galileo Galilei y Charles Darwin. 

Para comunicar sus hallazgos, Fermat prefería enviar cartas y sostener charlas científicas; es decir,  ejerció a su manera el derecho a la Libertad de Expresión, el cual es el derecho para hacer investigaciones y exponer las ideas sin censura, sin miedos ni sanciones (sin falsear ni ofender, entre otras restricciones).

En aquellos tiempos, el intercambio de ideas a distancia se acostumbraba hacerlo enviando cartas por correo, pero ahora lo hacemos con el chat, blogs, e-mail, redes sociales y otros medios electrónicos. ¿Podrían ser las burlas sobre un post académico una violación al derecho humano de quien hace la publicación?.  ¿Podrían las ideas matemáticas ser tan controversiales al extremo de sufrir persecución?.  Se conoce que ha habido discriminación a las mujeres científicas por el simple hecho de ser mujeres, asunto que afortunadamente ha sido superado en gran medida en casi todo el planeta.

No aplaudimos a Fermat por el hecho de haber condenado a muerte en la hoguera a un ciudadano, pues vulneró lo que hoy conocemos como el Derecho a la vida y el Derecho a no sufrir tortura; sin embargo, dichos derechos eran inexistentes en esa época, y seguramente no tuvo más opción que hacer cumplir lo que la ley establecía.  Sin duda, Fermat tuvo una buena oportunidad de hacer aportaciones como jurista profesional en Francia.

Afortunadamente, así como han habido avances en las matemáticas, también han habido avances en los Derechos Humanos; por ejemplo, ahora se combate el bullying y además se promueven los Derechos Digitales de las personas en el uso de las nuevas tecnologías y la divulgación  del pensamiento, tales como:
  • El derecho a existir digitalmente,
  • El derecho a la reputación digital,
  • La estima digital,
  • La libertad y responsabilidad digital,
  • La privacidad virtual, el derecho al olvido, el derecho al anonimato,
  • El derecho al big-reply,
  • El derecho al domicilio digital,
  • El derecho a la técnica, al update, al parche,
  • El derecho a la paz cibernética y a la seguridad informática,
  • El derecho al testamento digital, 
  • El derecho a la igualdad de oportunidades para ser creativos, etc.
Los humanos no somos perfectos; tenemos conductas buenas y malas.  La historia ha hecho honor a Pierre de Fermat al reconocerle todo lo grandioso que hizo por las matemáticas.  Hay que olvidar los aspectos malos por las cuales ha tenido que pasar la humanidad, y solo vale la pena recordarlos para no cometer los mismos errores y más bien para seguir perfeccionando nuestra sociedad.

Al final de cuentas, eso mismo le pasa a todos los matemáticos y a las personas en general:  Nos equivocamos, y volvemos a intentar... nos arriesgamos, y si otra vez nos equivocamos, volvemos a intentar... ¡hasta lograrlo!


Pinchar:  https://pbs.twimg.com/media/DNuUEfoVoAA03IU.jpg


Esta entrada participa en la edición 8.6 del Carnaval Matemático, cuyo anfitrión es, en esta ocasión, Matemático Soriano.



---------------
Referencias: wikepedia.org

Comentarios